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04:58h. lunes, 06 de diciembre de 2021

Albañiles .....Por Cecilia Álvarez González.

Nuevo artículo de nuestra editora Cecilia Álvarez González en nuestra sección Palabras Hilvanadas.

ALBAÑILES

Cecilia Álvarez

Ignoro cuántos trabajadores de la construcción podrían expresar como quisieran lo que sienten, incluso ignoro si desearían hacerlo, por eso hoy quiero sentir por ellos, expresarme por ellos, y dejar constancia de mi incondicional respeto a estos trabajadores que se han erigido en verdaderos héroes a través de los siglos. Detrás de una catedral, un acueducto, una pirámide, la casa donde vivimos... debió estar, sin duda alguna, la mente despierta y privilegiada de un diseñador de lujo, pero casi nunca, al contemplar una obra arquitectónica, tenemos en cuenta las manos anónimas que levantaron esos muros, esas torres, esas cúpulas, esas filigranas... Constituyen una parte ineludible de aquello que Unamuno llamó intrahistoria, que era su forma particular de interpretar la labor de todos los que hacemos historia calladamente, sin figurar en los libros, pero aportando, desde nuestras respectivas ocupaciones, un grano de arena al progreso o, cuanto menos, al equilibrio social e histórico que nos identifica como pueblo...

El diccionario de la Real Academia Española define la albañilería como “arte de construir...” y realmente tiene mucho de arte transformar en belleza lo inhóspito, lo que parte siendo apenas un terreno empedrado o de difícil acceso, sin ninguna pretensión artística. Son ellos, los trabajadores de la construcción, los que transforman un plano en obra de arte, los que escudriñan las piedras y el polvo del camino hasta transformarlo en un hermoso paraje, sin descartar la lluvia, el sol abrasador, la comida fría cuyo calor quedó en la madrugada... Son ellos los que se convierten en verdaderos equilibristas sobre el andamio o sobre la estrecha tabla por la que han de cruzar a alguna parte.

Resulta loable y hasta impresionante ver cómo van levantando sobre la nada algo que, como una obra de arte, se va moldeando poco a poco, se va convirtiendo en algo de lo que, normalmente, no disfrutan. Como en las obras de arte, los albañiles ceden la belleza creada a los demás, no la crean para sí mismos –al menos, casi nunca -.